Mis Cosas 2.0.

Me he dado prácticamente un año de vacaciones, pero voy a darme otra oportunidad por aquí. Cómo bien dice el título, Mis Cosas 2.0. Volvemos a intentarlo. No sé si seré capaz, pero que no se diga que no lo intento. No he dejado de tener Mis Cosas, simplemente no lo he publicado. Vayamos por temas.

Series

Sigo viendo series como siempre. En verano bajé el ritmo como cada año, y ahora estoy siguiendo las nuevas temporadas y poniendo al día series pendientes; también como cada año.

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Es más que posible que escriba reviews random de algunos capítulos, cuando me de el venazo. También es posible que no. Por ejemplo, del primero de How To Get Away With Murder de la tercera temporada, está medio escrito. ¿Lo publicaré? Quién sabe. Hace días que está en Standby.

Aquí os dejo el listado de lo que vienen siendo #MisSeries a día de hoy. Sigue leyendo

Madrugar y sus cosas

Hoy vengo con ganas de divagar. En realidad es sólo con tiempo para ello. Vengo a escribir sobre una de esas pocas cosas que prácticamente la mayoría de las personas tenemos en común. Algo por lo que todos pasamos queramos o no. Algo con lo que no tiene sentido que cree tensión y misterio cuando da título a la entrada. Sí, hoy vengo a aburriros con la magia que supone Madrugar.

Por un momento me había planteado poner la definición de la RAE de la palabra MADRUGAR, pero carecería de sentido cuando a la mínima oportunidad crítico nuestra querida Real Academia Española. Pero vayamos al lío. Madrugar es… ¿Cómo decirlo suavemente? Madrugar es una mierda. Ojo. Soy una de esas pocas personas en el mundo a la que le gusta madrugar por gusto. Remarquemos esas dos últimas palabras: POR GUSTO. Madrugar porque te apetece levantarte temprano es una cosa, pero madrugar porque TIENES QUE hacerlo es otra muy distinta. Sigue leyendo

El fútbol como concepto

¿Alguna vez os habéis parado a analizar el fútbol? El deporte en sí, de forma profesional. Yo un montón de veces. Sobre todo el furor que causa el fútbol masculino en este país.

El fútbol es un deporte que se basa en 22 personas adultas pateando una pelota, que entrenan infinitas horas para patearla mejor y que se machacan en el gimnasio para estar en perfecta forma física para seguir pateándola.

Estos hombres hechos y derechos, son comprados y vendidos, ¡incluso cambiados, como si fueran cromos o esclavos. Hay gente con mucho dinero que se los intercambia a su gusto para tener a los que mejor patean la pelota en su equipo y ganar más partidos. ¡Qué molones!

Pero no ha acabado. A parte de cambiar de un lado a otro al antojo de sus compradores, estos tíos que tan bien patean la pelota, ¡cobran! Eso que hacíamos todos en el colegio para divertirnos a la hora del patio, ¡se paga! Y si eres de los que mejor patea la pelota, ¡cobras un montón! ¿Donde está mi sueldo por tantos años correteando por aquél campo de tierra? ¿Eh, eh? Sigue leyendo

Cuando no sabes de qué te suena un actor

Hay actores que dan vida a personajes inolvidables y serán toda la vida ése personaje; como por ejemplo los que dan vida a Friends, Dexter o a la increíble Donna Paulsen de Suits. ¿Y qué pasa con los no tan remarcables? Siempre vagaran por tu mente dándote esos minutos u horas de desconcierto hasta que das con su nombre entre tus recuerdos.

Todos habéis pasado por algún ataque de nerviosismo al ver un actor que os suena en alguna serie o película verdad. Incluso os habéis pasado la mitad del capítulo sin prestar atención al argumento comiéndoos la cabeza repasando las mil y una series en vuestro historial para dar caza al personaje que os está volviendo locos. Siempre está la opción de buscar en internet cuál es el paradero original de ése actor o actriz en vuestra mente, pero eso es trampa. Queréis adivinarlo solitos. Queréis ser capaces de reconocer a todo el escaparate hollywoodiense sin ni tan siquiera pestañear. Sois capaces. Aunque os cueste horas y volver a ver ése episodio o película lo recordaréis.

Todo empieza sin avisar. Una simple mirada, una simple frase y salta la alarma en vuestra mente.

Espera… A ése lo he visto antes…

Después de pensarlo un rato, empiezas a ponerte serio con el asunto y a centrar todas tus fuerzas en encontrar la solución a tu problema. Sigue leyendo

Examen mañanero, de hambre que me muero | Desde el móvil

¿No os ha pasado nunca? Estar haciendo el típico examen a primera hora de la mañana, tan temprano que tu cuerpo no ha ingerido alimento alguno, y notar como el estómago se despierta. Esa sensación que empieza con tan sólo eso, una sensación. A tu mente le llega la advertencia. Tu cuerpo te lo anuncia.

Empiezas sabiendo que ya mismo vas a necesitar comer. Necesitar no es lo mismo que querer. Sabes que en unos minutos, ya sean 10 o 30, tu estómago va a empezar a hablar. Y todos sabemos lo escandalosos que son, ¿verdad? Malditos estómagos. Siempre tan quejicas. Temes por ese momento. Ese momento en el que no vas a poder esconder tu apetito en una sala más que silenciosa. Pero sabes que va a llegar. Tienes que prepararte. ¿Cómo?

Cuenta la leyenda que si comes chicle consigues engañar durante un rato a tu estómago y evitas esos rugidos tan molestos. Es una leyenda urbana, pero a veces surge efecto. Depende de la sensibilidad de cada cuerpo.

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Los domingos NO son divertidos

Muchos sufrimos ese sentimiento de incomodidad en días festivos o domingos. Ese sentimiento que nos dice que debemos hacer algo, que tenemos algo pendiente, que podríamos estar haciendo algo productivo. Esa sensación de incomodidad y tensión en la que sientes que tendrías que estar avanzando faena o que realmente se te ha olvidado algo que debes hacer. Sí, muchas de las veces esa posibilidad de hacer algo por adelantado es verídica y podrías ahorrarte algo de tiempo entre semana, pero no es necesario mente torturadora, así que déjame vivir.

¿Cómo lo soluciono? ¿Qué hago para quitarme esa sensación? Es sencillo. Te cuento:

– Tienes la opción de abrirte un blog y divagar para así quitarte un rato de incomodidad. Yo lo hago, funciona… ¿Ves? Sigo perdiendo el tiempo y no pienso en nada. Sigue leyendo

Los seriéfilos y la muerte

Por muchos es sabido que una de las características principales de un seriéfilo es que es un sufridor. Este tipo de persona vive con una tensión constante ya que sabe que a la mínima que se relaje… ¡BAM! Matan a alguien. Esa es la cuestión que vengo a tratar hoy, la reacción del seriéfilo ante la muerte de uno de sus personajes favoritos.

La muerte de un personaje afecta de diferentes maneras al seriéfilo:

  • El desolado. Llora como el que más. Montañas de pañuelos, los ojos rojos, desconsolación. Todo ha terminado. La tristeza lo atrapa como si del fin del mundo se tratara.
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